Acercarse al trabajo de una autora no es lo mismo que ver una pieza aislada. Las series revelan una búsqueda: qué está intentando resolver, qué materiales explora y en qué dirección avanza.
En el trabajo de Emma Ramírez Conde hay una constante: la exploración del rostro y de la identidad, y una idea de libertad que recorre las series. No es un discurso añadido a posteriori: está en la propia manera de pintar.
Conocer el proceso cambia la forma de mirar la pieza terminada. Ver las capas que quedaron debajo, qué se tapó y qué decisiones se tomaron sobre la marcha añade una capa más a la obra.
Para quien empieza click aquí a coleccionar, acompañar a una autora en activo tiene un atractivo especial: se compra una obra pero también un momento de una trayectoria.